viernes, 7 de mayo de 2010

Las razones disolutas de su almohada.


...no era un aparador con polvosa mercancía, ni permitió nunca la prostitución de su vergüenza. En determinados momentos sirvió exactas porciones de soledad y las bebió.
Medianas porciones de asombro y las masticó.
No tuvo palabras calladas que esperaran impacientes por su receptor.
No pertenecía al mundo cuando sus lamparas dejaban de alumbrarlo.

Las razones disolutas de su almohada nunca lo convencieron.

Las perturbaciones comunes de un hombre de su edad avanzaron sin él.
Lejos, remontándose a lugares y tiempos muy extraños donde el silencio era un deporte.
El mismo fue su casa y y pudo habitar feliz en sus paredes, sus ojos como ventanas inversas.
Pero tuvo que mudarse, una extraña transmigracioń más dolorosa fisícamente que otra cosa lo aquejó durante dias, en donde vapores espesos y música de sintetizadores lo tornaban en esa lánguida pero curiosa forma humana.Bailaba y se ahogaba con la verdad.
Y el fin de semana siguiente; cuando hubo acabado todo ello, volvía al pie de un árbol donde, cancelando toda conducta sobrenatural de su ser, redactaba cartas confidentes a una sola persona, casi como él, pero distinta. *_*

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