
" Las gotas de agua aquí no son frescas cuando llueve..."
( regresé a la idea del futuro )
-cavilaba Cay debajo del pick-up Dodge lleno de óxido-
En los tiempos lúcidos del volcán nevado cada invierno el sol era complaciente para con los habitantes del lugar, poco tiempo después, cuando por las mañanas la nafta silenciaba los colores originales del cielo al amanecer, este se volvía agresivo e intransigente, el sol quemaba a cada instante, para que de inmediato,toda la ciudad recibiera una lluvia copiosa y ácida, por supuesto.
La lluvia era copiosa y un tanto maligna para Cay.
La última vez que ella lo vió en el centro comercial del oeste de la ciudad, Cay sostenía un enorme vaso encerado lleno de grotesco refresco con gas, ella estuvo nerviosa, y la falta de credencial de socio del supermercado y su afición al vegetarianismo ocasional los alejó para siempre.
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