lunes, 26 de diciembre de 2011
LA FÉ COMO DISIPADORA DE CERTEZAS
R. Morales caminaba bastante por estos lugares, desde hace cuatro años, dedicados, casi enteramente
a la empresa que él, R. Morales, representaba.
Cuando con sus prendas, su entusiasmo, mirabase a sí mismo fresco, dinámico, por la
noche sabía que todo era igual.Que las noches eran secas, las
personas... frialdad empresarial.
En esos pueblos baldíos, se comprimía el cuerpo,
se imponía El Silencio, en esas tierras dementes,
no escuchan las palabras forasteras,
las tuercen,
las queman y las frotan
las vuelven un murmuro desabrido.
El camino mundano de algunos hombres, requiere pericia, ligereza
cuando los amigos son escasos,
al trote, vienen diligentes:
los ruines;
pensando que otros sueños ( nunca los suyos )
podrán aliviarles o sanarles
Y es que este viento olvidado, por otro más ágil que se ha ido,
promete llevarse lo de ayer, lo de antier y lo de hoy...
R. Morales lo advierte, espera muy paciente
y lo emociona el salitre.
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